El blog de LAECOVI

Si todos queremos, todos podemos

2/Marzo/2010 por Irene Feria

En mi opinión, tal y como la profesora Ortega nos recuerda en su aportación al blog, no hay nada que reprochar a las palabras de Brofennbrenner cuando parte de las relaciones interpersonales para comprender los problemas que afectan al ser humano. Y la convivencia no es otra cosa que la gestión de estas relaciones para que aquellos problemas que inevitablemente surgen entre las personas, se resuelvan de la manera más satisfactoria para los implicados.
En el caso de la convivencia que desde LAECOVI venimos trabajando, el foco de interés se centra en aquella que se establece en la escuela. Sin embargo, el apellido escolar no implica que el origen de los problemas que derivan de la convivencia se den sólo dentro de los límites físicos del centro educativo, ni que la solución a estos problemas, sea responsabilidad únicamente de los profesionales de la enseñanza.
Sinceramente creo que, para conseguir logros en la convivencia escolar, debemos olvidar la idea de que la tarea de la convivencia es como un pastel que se reparte entre cada uno de los grupos de la comunidad educativa. La tarea es una sola y es lo suficientemente compleja como para que no se divida en diferentes partes, sino que todos debemos trabajar cooperativamente en los mismos asuntos. Esto no niega la necesidad de situar al colectivo del profesorado, como figura coordinadora de este empeño, ya que la formación profesional que se le presupone, lo autoriza para ello.
Así, desde los centros educativos, afloran infinidad de iniciativas dirigidas a mejorar el clima de nuestras escuelas, haciendo hincapié en uno o varios aspectos de la convivencia pacífica y democrática.  Estas iniciativas suelen recoger  la necesidad de trabajar por la mejora de la convivencia de forma conjunta, aunando las fuerzas de todos y cada uno de los miembros de la comunidad escolar y, a estas alturas, ya nadie negaría la importancia, por ejemplo, de que el entorno familiar es un factor clave en el desarrollo integral de los escolares  y en la forma en la que éstos se relacionan con los demás. Pero… ¿pensáis que esta afirmación está realmente acompañada de actuaciones donde padres y madres sientan que realmente tienen un papel protagonista? ¿desean las familias verdaderamente involucrarse de forma activa en el proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas?  ¿somos conscientes de la complejidad de esta opción?
Sabemos que nadie está exento de responsabilidad en esta labor que avisto pendiente, sin embargo, tradicionalmente la pata que más ha cojeado ha sido el colectivo de padres y madres, que por dejadez propia o por falta de consideración desde los centros, han permanecido en un segundo plano, lo que explica que su visión de la realidad escolar suela diferir de la que tienen aquellos que conviven en el centro. Soy consciente de que las familias, por sí solas, son un agente socializador por excelencia, pero sería un gran factor de calidad que junto a la escuela coordinaran sus empeños educativos.  Paralelamente, al hecho de la participación familiar en los centros educativos, existe el debate sobre el tiempo que las familias invierten en la educación de sus hijos, surgiendo el dilema entre la calidad y la cantidad de tiempo invertido en el mismo. Mi pregunta y mi inquietud es, cómo conseguiríamos que toda la comunidad educativa se implicase de forma efectiva y cooperativa en el fomento de las relaciones interpersonales como base de una buena convivencia escolar, si está compuesta de tantos matices y percepciones diferenciadas…

Todos nos emocionamos… pero los chicos no lloran

11/Febrero/2010 por Esther Vega

Anteriormente, algunos compañeros y compañeras del laboratorio han realizado aportaciones sobre algunas de las dimensiones del fenómeno bullying. En esta ocasión mi contribución está relacionada no sólo con el tópico del maltrato entre iguales, sino que vamos a tratar también las emociones que este tipo de situaciones genera, concretamente nos centraremos en el impacto emocional que tiene en las víctimas que lo padecen.

Es conocido y muy referenciado en la literatura científica, cuando se analizan las consecuencias de ser víctima de malos tratos, que dichas consecuencias llevan aparejados efectos emocionales. Sin embargo, son menos abundantes los trabajos que relacionan dichos efectos emocionales con las formas concretas y la gravedad de la victimización. Por lo que desde un tiempo hasta ahora nuestro equipo ha realizado, entre otros, algunos estudios para intentar describir las emociones más frecuentes que expresan las víctimas de bullying y tratar de identificar sus perfiles emocionales.

Personalmente, siempre he pensado que sentirse emocionalmente bien es un aspecto fundamental para que las personas se puedan desarrollar plenamente, ya que el estado emocional de una persona va a determinar en gran medida la forma en que ésta percibe el mundo. Si nos centramos en las víctimas de bullying, este tipo de situaciones violentas pueden generar en ellas una serie de emociones, generalmente de carácter negativo, que les influirán en su forma de comprender y afrontar la realidad que viven.

Pero, ¿son diferentes las emociones que dicen sentir las víctimas que padecen bullying directo de las que sufren acoso indirecto?. En ambos tipos de victimización, encontramos que principalmente se sienten ENFADADOS/AS ante este tipo de situaciones. Además, las chicas se sienten más tristes y asustadas que los chicos cuando sufren victimización directa, mientras que ellos manifiestan en más ocasiones no sentirse emocionalmente afectados cuando padecen bullying indirecto.

Si vamos más allá, ¿Se dan los mismos perfiles emocionales en el bullying directo y en el indirecto?. Se ha comprobado que existe un mayor grado de discriminación de las emociones vinculadas a la victimización directa, ya que en este tipo de maltrato se distinguen claramente 5 perfiles emocionales, mientras que en bullying indirecto únicamente aparecen 2 perfiles. Ésta diferencia en cuanto al número de perfiles quizá se pueda explicar por la diversidad de comportamientos que se incluyen en la victimización directa (ataques verbales y físicos, amenazas y sustraer pertenencias de otros), además de por la característica del cara a cara de este tipo de interacciones, donde las víctimas tienen más información sobre sus agresores.

Sin embargo, ¿Son estos perfiles iguales para los chicos que para las chicas? ¿Qué diferencias existen en los perfiles emocionales de unos y de otras? Los datos indican que las chicas sienten más emociones negativas que los chicos cuando son maltratadas por sus iguales, mientras que los chicos parecen sentirse menos afectados emocionalmente. Sin embargo, una de las preguntas que actualmente nos planteamos comprobar sería la siguiente: ¿Es posible que los chicos tengan más dificultades para admitir que la victimización les afecta emocionalmente?.

Seguimos ante el viejo tópico de los chicos no lloran…

¿Porqué tú tienes más amigos que yo?

1/Febrero/2010 por Cristina Garcia

Esta semana mi aportación al Blog se centra en la Competencia Social.

Si te preguntasen acerca de la forma de ser de tu compañero o compañera de trabajo o de estudios, ¿cómo lo describirías?…Seguramente utilizarías algunos de estos adjetivos: simpático-antipático, alegre-apático, tímido- atrevido, guapo-feo, alto-bajo…En definitiva, resaltaríamos sus aspectos negativos o positivos dependiendo de la relación que tengamos con él o ella, y en función de la historia personal que hayamos compartido o de nuestra capacidad para observar. Pero, ¿por qué con algunas personas nos llevamos bien, con otras nos llevamos mal y con otras simplemente no nos entendemos?… ¿Porqué tú tienes más amigos que yo?

Sin duda, responder a estas preguntas tiene algo que ver con los diferentes estilos de relación que se establecen entre las personas, por lo que entendemos que el hecho de que alguien posea más amistades está precedido por el dominio que tiene de las situaciones de relación interpersonal; es decir, ser capaz de gestionar tus propios recursos individuales, te puede permitir establecer relaciones sociales interesantes y eficientes con los demás. Sin embargo, poseer más amigos no es exactamente sinónimo de ser competente socialmente, sino que más bien esta virtud depende de la calidad de las relaciones que establecemos; de nuestra habilidad para ser queridos.

En gran medida la calidad en las relaciones interpersonales, se refiere a que seamos capaces de diferenciar entre las emociones propias y las ajenas, seamos capaces de afrontar situaciones aversivas usando estrategias autorregulativas, , seamos capaces de resolver problemas sociales de la vida cotidiana…finalmente llegar a ser competentes socialmente. Por tanto, en este punto es donde debemos diferenciar entre tener competencia social y tener habilidades sociales.

Seguro que conocemos a alguna persona con una pericia especial a la hora de establecer sus relaciones interpersonales, lo que no significa que después en las relaciones íntimas sean los mejores amigos. Puede ocurrir que en el proceso de decodificación y procesamiento de la información hagan una interpretación inadecuada de la situación y seleccionen una respuesta poco acertada. Por lo que, un buen “pez” social debe poseer diferentes capacidades.

A pesar de que no hay una definición universalmente aceptada, definimos la competencia social como “el conjunto de procesos cognitivos, socioafectivos y emocionales que sustentan comportamientos que son evaluados como hábiles o adecuados por agentes sociales, teniendo en cuenta las demandas y restricciones de los distintos contextos (Trianes, De la Morena y Muñoz, 1999).
Al revisar esta definición, observamos que para ser conscientes de cuándo una persona es competente socialmente, debemos tener presente el contexto en el que se desenvuelve el sujeto y, que en ese caso, serían las personas que interactúan con él las encargadas de decidir si el sujeto es o no competente socialmente.

Brevemente, hemos intentado poner al lector en situación de los aspectos fundamentales del entramado existente cuando una persona se relaciona con otra. Nuestro interés por esta área de estudio, se ha despertado porque el ser humano pasa la mayor parte del tiempo en interacción con otros; es un ser que necesita de los demás para desarrollarse .Finalmente, me gustaría saber cómo son vuestras relaciones sociales: ¿Qué es para ti ser competente socialmente?, las estrategias que utilizamos para relacionarnos con los demás, ¿nacemos con ellas o las aprendemos a lo largo de la vida?

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