Esta semana mi aportación al Blog se centra en la Competencia Social.
Si te preguntasen acerca de la forma de ser de tu compañero o compañera de trabajo o de estudios, ¿cómo lo describirías?…Seguramente utilizarías algunos de estos adjetivos: simpático-antipático, alegre-apático, tímido- atrevido, guapo-feo, alto-bajo…En definitiva, resaltaríamos sus aspectos negativos o positivos dependiendo de la relación que tengamos con él o ella, y en función de la historia personal que hayamos compartido o de nuestra capacidad para observar. Pero, ¿por qué con algunas personas nos llevamos bien, con otras nos llevamos mal y con otras simplemente no nos entendemos?… ¿Porqué tú tienes más amigos que yo?
Sin duda, responder a estas preguntas tiene algo que ver con los diferentes estilos de relación que se establecen entre las personas, por lo que entendemos que el hecho de que alguien posea más amistades está precedido por el dominio que tiene de las situaciones de relación interpersonal; es decir, ser capaz de gestionar tus propios recursos individuales, te puede permitir establecer relaciones sociales interesantes y eficientes con los demás. Sin embargo, poseer más amigos no es exactamente sinónimo de ser competente socialmente, sino que más bien esta virtud depende de la calidad de las relaciones que establecemos; de nuestra habilidad para ser queridos.
En gran medida la calidad en las relaciones interpersonales, se refiere a que seamos capaces de diferenciar entre las emociones propias y las ajenas, seamos capaces de afrontar situaciones aversivas usando estrategias autorregulativas, , seamos capaces de resolver problemas sociales de la vida cotidiana…finalmente llegar a ser competentes socialmente. Por tanto, en este punto es donde debemos diferenciar entre tener competencia social y tener habilidades sociales.
Seguro que conocemos a alguna persona con una pericia especial a la hora de establecer sus relaciones interpersonales, lo que no significa que después en las relaciones íntimas sean los mejores amigos. Puede ocurrir que en el proceso de decodificación y procesamiento de la información hagan una interpretación inadecuada de la situación y seleccionen una respuesta poco acertada. Por lo que, un buen “pez” social debe poseer diferentes capacidades.
A pesar de que no hay una definición universalmente aceptada, definimos la competencia social como “el conjunto de procesos cognitivos, socioafectivos y emocionales que sustentan comportamientos que son evaluados como hábiles o adecuados por agentes sociales, teniendo en cuenta las demandas y restricciones de los distintos contextos (Trianes, De la Morena y Muñoz, 1999).
Al revisar esta definición, observamos que para ser conscientes de cuándo una persona es competente socialmente, debemos tener presente el contexto en el que se desenvuelve el sujeto y, que en ese caso, serían las personas que interactúan con él las encargadas de decidir si el sujeto es o no competente socialmente.
Brevemente, hemos intentado poner al lector en situación de los aspectos fundamentales del entramado existente cuando una persona se relaciona con otra. Nuestro interés por esta área de estudio, se ha despertado porque el ser humano pasa la mayor parte del tiempo en interacción con otros; es un ser que necesita de los demás para desarrollarse .Finalmente, me gustaría saber cómo son vuestras relaciones sociales: ¿Qué es para ti ser competente socialmente?, las estrategias que utilizamos para relacionarnos con los demás, ¿nacemos con ellas o las aprendemos a lo largo de la vida?

