El blog de LAECOVI

Todos nos emocionamos… pero los chicos no lloran

11/Febrero/2010 por Esther Vega

Anteriormente, algunos compañeros y compañeras del laboratorio han realizado aportaciones sobre algunas de las dimensiones del fenómeno bullying. En esta ocasión mi contribución está relacionada no sólo con el tópico del maltrato entre iguales, sino que vamos a tratar también las emociones que este tipo de situaciones genera, concretamente nos centraremos en el impacto emocional que tiene en las víctimas que lo padecen.

Es conocido y muy referenciado en la literatura científica, cuando se analizan las consecuencias de ser víctima de malos tratos, que dichas consecuencias llevan aparejados efectos emocionales. Sin embargo, son menos abundantes los trabajos que relacionan dichos efectos emocionales con las formas concretas y la gravedad de la victimización. Por lo que desde un tiempo hasta ahora nuestro equipo ha realizado, entre otros, algunos estudios para intentar describir las emociones más frecuentes que expresan las víctimas de bullying y tratar de identificar sus perfiles emocionales.

Personalmente, siempre he pensado que sentirse emocionalmente bien es un aspecto fundamental para que las personas se puedan desarrollar plenamente, ya que el estado emocional de una persona va a determinar en gran medida la forma en que ésta percibe el mundo. Si nos centramos en las víctimas de bullying, este tipo de situaciones violentas pueden generar en ellas una serie de emociones, generalmente de carácter negativo, que les influirán en su forma de comprender y afrontar la realidad que viven.

Pero, ¿son diferentes las emociones que dicen sentir las víctimas que padecen bullying directo de las que sufren acoso indirecto?. En ambos tipos de victimización, encontramos que principalmente se sienten ENFADADOS/AS ante este tipo de situaciones. Además, las chicas se sienten más tristes y asustadas que los chicos cuando sufren victimización directa, mientras que ellos manifiestan en más ocasiones no sentirse emocionalmente afectados cuando padecen bullying indirecto.

Si vamos más allá, ¿Se dan los mismos perfiles emocionales en el bullying directo y en el indirecto?. Se ha comprobado que existe un mayor grado de discriminación de las emociones vinculadas a la victimización directa, ya que en este tipo de maltrato se distinguen claramente 5 perfiles emocionales, mientras que en bullying indirecto únicamente aparecen 2 perfiles. Ésta diferencia en cuanto al número de perfiles quizá se pueda explicar por la diversidad de comportamientos que se incluyen en la victimización directa (ataques verbales y físicos, amenazas y sustraer pertenencias de otros), además de por la característica del cara a cara de este tipo de interacciones, donde las víctimas tienen más información sobre sus agresores.

Sin embargo, ¿Son estos perfiles iguales para los chicos que para las chicas? ¿Qué diferencias existen en los perfiles emocionales de unos y de otras? Los datos indican que las chicas sienten más emociones negativas que los chicos cuando son maltratadas por sus iguales, mientras que los chicos parecen sentirse menos afectados emocionalmente. Sin embargo, una de las preguntas que actualmente nos planteamos comprobar sería la siguiente: ¿Es posible que los chicos tengan más dificultades para admitir que la victimización les afecta emocionalmente?.

Seguimos ante el viejo tópico de los chicos no lloran…

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